Guía completa
Un cambio de aceite parece la operación más simple del taller, y por eso es donde más atajos se ven. En Bilbao, además, hay un uso que la complica: el coche que se mueve de Deusto a Abando, aparca en una cuesta, y al día siguiente vuelve a hacer el mismo trayecto sin que el motor llegue a coger temperatura. Ese patrón deja humedad y combustible sin quemar en el cárter, y el aceite se degrada antes que en un coche que hace carretera.
Primero, qué aceite lleva tu motor
Antes de abrir el tapón buscamos la homologación que exige el fabricante para tu motor concreto. Normas como VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04 o PSA B71 2290 no son un capricho del concesionario: fijan la resistencia a altas temperaturas, el nivel de cenizas y la protección en frío. En un diésel con filtro de partículas, montar un aceite que no cumple puede acabar saturando el filtro antes de tiempo.
Si no lo tienes claro, no pasa nada: con la matrícula lo miramos nosotros.
Lo que hacemos con el coche en el elevador
- Vaciamos el aceite con el motor templado y cambiamos la arandela del tapón.
- Montamos un filtro nuevo de calidad equivalente a la de origen.
- Revisamos los filtros de aire, de habitáculo y, en diésel, de combustible, y cambiamos los que tocan según el plan.
- Aprovechamos para echar un vistazo a lo que se ve desde abajo: fugas, manguitos, protecciones sueltas, el estado del escape.
Si vemos algo que no estaba previsto, te llamamos y te lo contamos. No añadimos trabajos a la factura sin preguntar.
¿Y si hago pocos kilómetros?
Es la duda más habitual. Hay coches que en un año no llegan a los kilómetros del plan y, aun así, conviene cambiarles el aceite. Los arranques en frío, el agua de condensación y el tiempo hacen su parte. Como referencia, si el plan habla de kilómetros o de tiempo, manda lo que llegue antes.
Con el filtro de habitáculo pasa algo parecido: en una ciudad tan húmeda se carga de humedad y polvo, y si los cristales se empañan más de la cuenta o el aire huele a cerrado, suele ser el primero en tocar.
Señales de que el aceite ya no está bien
No hace falta esperar al aviso del cuadro para sospechar. Un aceite muy negro y fluido como el agua al poco de cambiarlo, un olor a combustible en la varilla o una espuma clara bajo el tapón de llenado (típica de coches que solo hacen trayectos cortos en invierno) son motivos para traerlo antes.
Lo que te llevas
Te devolvemos el coche con el indicador de mantenimiento a cero y en la factura queda escrita la norma del aceite y las referencias de los filtros. Así, si mañana lo llevas a otro taller o vendes el coche, el historial está claro.
¿Te toca ya o no estás seguro? Llama al 688 620 836 con la matrícula y te lo decimos.