Guía completa

Por qué una revisión aquí no es igual que en Madrid

El plan de mantenimiento lo escribe el fabricante pensando en un uso medio. Bilbao no es un uso medio. Llueve buena parte del año, hay salitre en el aire cerca de la ría y de la costa, las calles suben y bajan sin descanso, y muchos coches pasan la semana entre trayectos de diez minutos y garajes comunitarios con humedad. Nada de eso cambia lo que pide el libro, pero sí hacia dónde conviene mirar con más atención.

Por eso hacemos la revisión que toca según el plan, sin quitar ni añadir operaciones por nuestra cuenta, y aprovechamos que el coche está en el elevador para revisar lo que aquí suele dar guerra.

Lo que pide el libro

Según el kilometraje y el tiempo, el fabricante fija qué se cambia y qué se comprueba: aceite y filtro casi siempre, filtros de aire, habitáculo y combustible cada cierto intervalo, bujías en gasolina, líquido de frenos, correas auxiliares y, en su momento, la distribución. Lo consultamos con la matrícula y te decimos antes qué incluye exactamente tu revisión.

El aceite lo montamos con la homologación de tu motor y las piezas son de calidad equivalente a la de origen. Queda anotado en el libro de mantenimiento y en la factura.

Lo que miramos además, porque estamos en Bizkaia

  • Bajos y subchasis. Tubos de freno, anclajes, protecciones y escape. La humedad constante acelera la corrosión y no se ve desde arriba.
  • Frenos. Las bajadas largas y el tráfico a golpes castigan pastillas y discos, y las pinzas se agarrotan en coches que duermen en la calle.
  • Batería. Muchos arranques y poca carretera la descargan poco a poco. Una prueba de carga nos dice cómo está antes de que te deje tirado una mañana de invierno.
  • Escobillas y luces. Con lo que llueve, una escobilla que deja rayas es un problema de seguridad, no estético.

Si aparece algo

Una revisión sirve también para eso. Si encontramos una holgura, una fuga o un desgaste, te lo contamos con fotos, te decimos si es urgente o puede esperar y te damos el presupuesto aparte. Nada se cambia sin tu visto bueno.

Un caso que se repite

Un compacto de gasolina con pocos kilómetros al año, aparcado en la calle en una zona alta de la ciudad, llega a su revisión anual sin ningún testigo encendido. En el elevador aparecen las pinzas traseras perezosas por falta de uso y la batería justa de carga. Ninguna de las dos cosas sale en el plan del fabricante, pero las dos dejan tirado a cualquiera un lunes de enero.

Tiempo y entrega

Con cita, la revisión se hace en el día: dejas el coche por la mañana y lo recoges por la tarde. Te lo entregamos con el indicador de servicio a cero y una explicación de lo que hemos visto, para que sepas qué viene en la próxima.