Guía completa

El neumático, visto desde el asfalto mojado

Hay pocos sitios en la península donde el neumático trabaje tanto sobre mojado como en Bilbao. El txirimiri deja una película fina de agua y suciedad en el asfalto, las pinturas de los pasos de cebra resbalan, y las bajadas hacia la ría se hacen con el coche frenando. En esas condiciones, la diferencia entre un neumático con dibujo y otro casi liso se mide en metros de frenada.

Por eso no nos quedamos en el mínimo legal. Te enseñamos cuánta profundidad queda, te explicamos cómo se comporta con esa cantidad y decides tú cuándo cambiar.

Antes de vender un neumático, mirar por qué se ha gastado

Un desgaste irregular cuenta una historia. Si está más comido por dentro, puede ser la convergencia o una suspensión cansada. Si el centro se ha gastado más que los bordes, presión de más. Si son los dos bordes, presión de menos. Montar neumáticos nuevos sin corregir la causa es pagar dos veces.

Así que primero miramos, después proponemos. Y si hace falta, comprobamos la alineación con el coche montado.

Cómo elegir sin perderse

Para orientarte, hacemos tres preguntas:

  • ¿Cuántos kilómetros haces al año? Si son muchos y por autovía, compensa un neumático que dure y ruede con poco ruido.
  • ¿Por dónde te mueves? Centro, cuestas, Txorierri, o carretera de montaña hacia el Gorbeia: cada uso pide algo distinto.
  • ¿Subes a puertos en invierno? Si sí, valora un cuatro estaciones homologado para nieve.

Con eso te damos opciones de varias gamas, todas con la medida y los índices que marca la documentación de tu coche.

La edad del neumático

Hay coches que hacen tan pocos kilómetros que el dibujo dura muchos años. El problema es que la goma envejece aunque no se gaste: se endurece, se cuartea y pierde agarre en frío y en mojado. En el flanco viene grabada la fecha de fabricación (semana y año). Si tus neumáticos tienen bastantes años y ves pequeñas grietas entre los tacos, conviene valorar el cambio aunque el dibujo parezca bueno. Te lo enseñamos con el coche delante.

El montaje también cuenta

Cambiamos la válvula, equilibramos cada rueda, limpiamos el asiento de la llanta para que no haya fugas lentas y apretamos los tornillos al par correcto. Si tu coche lleva sensores de presión, comprobamos que sigan leyendo bien tras el cambio.

Pinchazos y bordillazos

Aparcar en una calle en pendiente de Begoña o de Basurto tiene un precio: el flanco del neumático contra el bordillo. Un bulto en el lateral significa que se han roto los hilos interiores, y ese neumático ya no es seguro. Un pinchazo en la banda de rodadura, en cambio, normalmente se repara desde dentro con garantías.

Para pedir presupuesto con tu medida, llámanos al 688 620 836 o mándanos una foto del flanco por WhatsApp.