Guía completa
Lo que hace sufrir a una caja en Bilbao
En una caja de cambios influye mucho más el tipo de tráfico que los kilómetros. Arrancar cuesta arriba, avanzar a pasos en la A-8 a primera hora o entrar en un garaje con rampa empinada son situaciones que exigen al embrague y a la caja en marchas cortas y a baja velocidad. Un coche que hace eso cada día envejece su transmisión de forma distinta a uno que hace carretera.
Manual, automática, doble embrague, CVT
No todas las cajas se comportan igual ni fallan igual:
- Manual. Sus averías típicas son sincronizadores gastados (la marcha rasca al entrar), rodamientos ruidosos y fugas por retenes. El mando y los cables también influyen.
- Automática de convertidor. Suele ser robusta, pero depende mucho del estado de su aceite. Un fluido degradado provoca cambios bruscos o tardíos.
- Doble embrague. Muy extendida en los últimos años. Cambia rápido, pero sufre en arranques lentos y repetidos: tirones, vibración al salir y avisos de caja en modo de emergencia.
- CVT. Variador continuo; necesita su fluido específico y no tolera bien los excesos de temperatura.
Antes de abrir, entender
Empezamos por una prueba que reproduzca el problema: en ciudad, en una cuesta, en frío y en caliente. En automáticas leemos la centralita de la caja y sus valores de adaptación, que dicen mucho del desgaste de los embragues internos. Luego revisamos el aceite: un olor a quemado o restos metálicos en el tapón magnético cuentan una historia muy clara.
A veces el problema no está en la caja. Un embrague que no desacopla del todo hace que las marchas entren mal, y un soporte de caja roto produce golpes que parecen internos.
Mantenimiento de aceite
Muchas cajas automáticas y de doble embrague tienen un plazo de cambio de aceite y filtro marcado por el fabricante, y es de los mantenimientos que más se olvidan. Lo hacemos con el fluido especificado, que en estas cajas no admite sustitutos, y terminamos con la adaptación de la caja cuando el fabricante la pide.
Fugas y retenes
Una mancha de aceite bajo la zona de la caja puede venir de un retén de palier, del retén de entrada o de la junta del cárter de la caja. Con la caja de cambios no conviene ir rellenando sin más: un nivel bajo acelera el desgaste de rodamientos y sincronizadores. Localizamos la fuga, la reparamos y dejamos el nivel con el aceite que corresponde.
Hábitos que ayudan
En coches de doble embrague, en las rampas y en los atascos evita mantener el coche parado con el acelerador; usa el freno. En manuales, no dejes la mano apoyada en la palanca ni el pie en el embrague. Y en cualquier caja, si notas un ruido nuevo, revísalo antes de que vaya a más.
Si tu caja rasca, da tirones o hace ruido, llámanos y la probamos contigo.