Guía completa
El daño que casi todo el mundo ha tenido alguna vez
Rozar el bordillo al aparcar es probablemente el percance más común con las llantas, y suele pasar al maniobrar marcha atrás en un hueco justo o al entrar en un garaje estrecho. El resultado es un raspón que no compromete la seguridad pero sí se nota a la vista, y que sale bastante más económico de reparar que de sustituir la llanta entera.
Tres técnicas según la gravedad
Para un raspón simple, el proceso es lijar la zona, aplicar masilla si hay una deformación leve y pintar en cabina con un esmalte pensado específicamente para llanta. Cuando el golpe ha sido más fuerte y ha doblado el borde, entra en juego una máquina de enderezado que aplica presión controlada — funciona bien en deformaciones leves o medias, pero no sirve si hay grieta. Y para picaduras o grietas en el rebaje, la zona que apoya sobre el neumático, la reparación se hace con soldadura de argón, siempre que el daño sea reparable con garantías.
Cuándo no conviene reparar
Hay casos donde lo honesto es recomendar sustituir en lugar de reparar: una grieta estructural, un golpe muy severo, o una llanta que ya acumula varias soldaduras previas y ha perdido fiabilidad. La llanta soporta el peso del coche y absorbe los esfuerzos de frenada y curva, así que no es un componente donde convenga apurar el límite por ahorrar unos euros.
Llantas con acabados especiales
Las diamantadas —esas con el aluminio visible tipo espejo en parte de la superficie— solo se pueden recuperar con un torno CNC específico; pintarlas por encima no reproduce el mismo efecto. Para llantas premium con acabados particulares o anclajes específicos, avisamos al recibir el coche y aplicamos la técnica que corresponde a ese modelo concreto.
El equilibrado, el paso que no se puede saltar
Cualquier reparación que haya tocado la estructura de la llanta —un enderezado, una soldadura— exige equilibrado dinámico después. Si se omite, la vibración aparece casi de inmediato al circular. Cuando el trabajo ha sido solo estético, un pulido y pintado del borde sin tocar el peso interno, no siempre hace falta, y lo valoramos en cada caso.
Si el desgaste de pintura ya se nota en las cuatro llantas, plantear el pintado conjunto suele salir más a cuenta que hacerlo solo en la dañada: el acabado queda uniforme y, de cara a una futura venta del coche, unas llantas cuidadas se notan.