Guía completa
La sonda lambda es un sensor pequeño que va enroscado en el escape. Su trabajo es medir cuánto oxígeno queda en los gases para que la centralita ajuste la cantidad de combustible. Si la sonda funciona bien, el motor quema justo lo necesario. Si se vuelve lenta o da datos falsos, el motor corrige a ciegas: gasta más, contamina más y el catalizador acaba pagándolo.
Dos sondas, dos funciones
La mayoría de coches de gasolina modernos llevan al menos dos:
- La anterior al catalizador, que regula la mezcla en tiempo real. Cuando falla, se nota en el consumo, en el ralentí o en tirones.
- La posterior, que vigila al catalizador. Cuando falla, puede encender el testigo con un código que parece de catalizador sin que este tenga culpa.
En diésel modernos también hay sondas en el escape, con otros cometidos, y el principio de diagnóstico es parecido.
Por qué fallan
Con los años, la punta cerámica se contamina con restos de aceite o de aditivos y responde más despacio. El calefactor interno, que la ayuda a trabajar desde frío, también puede romperse. Y luego está lo que la rodea: cables que pasan junto al escape y que, con el calor y la humedad, se cuartean; conectores que se oxidan con el agua que salpica de la calzada.
En coches que se mueven por Bilbao, con muchos trayectos cortos y arranques en frío, el calefactor trabaja a menudo y los conectores están mojados medio año. No es raro que el fallo esté en el cable y no en la sonda.
Cómo lo comprobamos
Con el motor caliente vemos en vivo la señal de cada sonda: una anterior sana oscila rápido; una perezosa se mueve despacio. Comprobamos la resistencia del calefactor, la alimentación y la masa en el conector. Y buscamos fugas de escape cerca de la sonda, porque el aire que entra falsea su lectura.
Solo cuando la prueba confirma que la sonda es la culpable, la cambiamos.
El cambio
Montamos una sonda con la referencia correcta para tu motor. Si la rosca está agarrotada por el óxido, la soltamos con calor y con cuidado para no dañar el escape. Tras el montaje borramos averías, salimos a probar y comprobamos que los ajustes de mezcla vuelven a valores normales.
Antes de la ITV
En la prueba de emisiones de la inspección, una sonda perezosa puede hacer que el coche dé valores fuera de lo normal aunque el motor parezca ir bien. Si te toca pronto la ITV y llevas tiempo con el testigo encendido, revísalo antes.
Si ignoras el aviso
Una sonda delantera en mal estado puede hacer que el motor trabaje rico durante meses. Ese combustible de más termina en el catalizador, que se sobrecalienta. Lo que era un sensor se convierte en una pieza mucho más cara.
Si tienes el testigo encendido o el consumo ha subido sin motivo, llama al 688 620 836.